“La Burriquita” y la historia detrás del traje

30/07/2013
Esta es la historia que pocos conocen de la señora Lina Serrano, reconocida por confeccionar y bailar a La Burriquita en la isla de Margarita. La Burriquita es una representación en pantomimas con danza donde el personaje principal viste un disfraz que le permite representar burra y jinete al mismo tiempo. Una representación que forma parte de la cultura venezolana.


Lina Serrano de 54 años de edad, nació en la ciudad de Porlamar. Hace 18 años y luego de que _MG_4282su nieta sufriera un accidente con un esmeril, ella decide recolectar dinero para pagar la operación, bailando una burra prestada. Después Lina decidiría confeccionar y bailar a su propia burra bautizada con el nombre de “Ruperta Trementina” en honor a su abuelo, elaborándola con trozos de una vieja alfombra.
Desde entonces bailaría frecuentemente su burra, comenzando en la escuela de su nieta, luego en el pueblo donde reside, mas adelante a nivel regional e incluso a nivel nacional. La señora Lina Serrano busca aportar estos valores culturales a las nuevas generaciones, dando clases de danza tradicionales a los niños del pueblo. Además es una habilidosa artesana, empleando material reciclado para crear sus obras.
Esta luchadora de los valores culturales actualmente reside en el sector el cerrito, ubicado en Altagracia, municipio Gómez. Solo ruega que se le facilite una máquina de coser para seguir confeccionando sus trajes, además de una vivienda digna, luego de que la suya y la de sus vecinos sufrieran inundaciones tras el azote de las lluvias del 2010, perdiendo todas sus pertenecías. A excepción de su burra favorita “Ruperta Trementina”, la cual cargaba consigo en unas presentaciones a nivel nacional.
Por los momentos Lina Serrano seguirá presentando sus bailes de la burriquita en festividades, eventos, actos públicos, presentaciones privadas y a todo aquel que la quiera ver y también espera junto con Ruperta Trementina, el poder llegar a mucha más gente.

Mi burriquita, la historia de Lina Serrano

Por. Jesús Vasquez